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Quiero innovar ¿por dónde empiezo?

febrero 4th, 2007 Posted in Innovación
La Vanguardia | EL PRIMER PASO DEL PROCESO DE CAMBIO EMPIEZA POR SABER EL FINAL, ¿QUÉ NECESITA EL CLIENTE? Alguien duda que la palabra innovación es hoy una de las más usadas en el léxico empresarial?. Casi tanto como sostenibilidad, faltaría más. Y, ya se sabe, todo sobreuso acaba por desnaturalizar la raíz. No debe extrañar, pues, que habitualmente leamos ó usemos como sinónimos los términos creatividad, diseño, innovación…Cuando tienen significados diferentes. Así, el diseño es la implementación de la creatividad y la innovación es la aplicación con éxito de la creatividad.

 
CUATRO PASOS HACIA EL ÉXITO:

  • Identificar qué quiere el cliente: Ya hemos decidido cambiar, innovar. Y el sentido común nos aconseja no andar a ciegas. “Las empresas que venden productos y servicios a los consumidores finales suelen analizar a los usuarios con estudios de mercado de todo tipo, tratando de desentrañar sus hábitos, costumbres, tradiciones, cultura, aspiraciones y un largo etc. De cuestiones que permitan a las empresas identificar oportunidades a partir de las insatisfacciones”.Hoy, las tecnologías de la información han ayudado a dar un paso de gigante en el conocimiento del cliente, convirtiéndolos puntos de venta en fuentes de millones datos útiles y capaces de ser tratados. ¿Suerte o tratar de adivinar la tendencia? “En la otra cara de la tecnología, hay elementos no científicos que también juegan un papel importante, complementario. El “trendspotting” (detección de tendencias de mercado) ciertamente tiene un componente poco racional, pero la clave está en que los “coolhunters”  (especialistas en identificarlas) entienden como nadie el fenómeno colectivo dinámico y son efectivos. En el caso de que el usuario no sea el consumidor final – caso de la innovación de procesos- en el que éste puede ser la propia organización, el procedimiento de identificación de necesidades es también plenamente aplicable.
  • La adecuación tecnológica: Una vez identificadas las necesidades de la clientela, la pregunta que hay que plantearse es ¿qué novedad tecnológica debemos incorporar para desarrollar éste producto?  “Aunque la innovación es mucho más que tecnología, frecuentemente ésta representa un elemento clave “. De todos modos, la historia está llena de buenas innovaciones basadas en la tecnología que no alcanzaron el éxito final porque no se prestó la suficiente atención al resto de elementos de la receta global innovadora. Vivimos en una cultura tecnológica, pero la tecnología por sí misma no marca direcciones. En cambio el diseño, que tradicionalmente había sido visto como algo meramente ornamental, hoy aparece como un vehículo que puede aportar mucho más que la mera formalización. Y él si marca tendencia. Pero lo importante es que todos los factores evolucionen de forma equilibrada en el proceso de innovación. 
  • Cambios en la organización: A estas alturas ya sabemos qué queremos hacer y cómo lo vamos a hacer. Puede que la decisión adoptada implique un cambio importante en la oferta de los productos que fabricamos. El problema surge cuando reparamos que con la actual organización no va ser posible llevar a cabo el proyecto. Éste es, probablemente el punto clave del proceso. “Y es el paso que más les cuesta dar a las empresas“. Sobre todo, cuando los cambios implican variaciones importantes en las tareas de las personas. Cuando la innovación es muy profunda, las empresas fácilmente entran en crisis. Eso es importante, la crisis es necesaria para que la empresa siga adelante. Crisis es cambio, es transformación, en definitiva, está en el inicio de toda innovación. La emergencia de servicios financieros asociados a grandes inversiones de capital, desde comprar un coche a adquirir masivamente maquinaria de fabricación. Pero el arquetipo en este caso sería IBM. “El abandono por parte de IBM de una propuesta basada en el producto para pasar a otra centrada en la oferta de un amplio paquete de servicios le ha permitido crecer más y establecer una relación más estratégica con sus clientes. En 2003, los servicios suponían ya el 48 % de sus ingresos y el 41 % de los beneficios, cifras suficientemente importantes como para que HP y Microsoft se vieran obligadas a replantear sus propuestas de valor.
  • El diseño, un factor estratégico: Ya tenemos el objetivo, la tecnología y la organización precisas. Ahora sólo falta darle forma. El diseño aparece aquí en último lugar, pero no es el último del proceso. El diseño no debe verse como una fase más dentro del proceso innovador. Tiene una responsabilidad integral. Un buen diseño sabe comunicar. Es el vehiculador, durante tiempo el diseño ha estado en segundo plano, pero “hoy comprobamos que las empresas de más éxito han aprendido que el diseño no tiene nada que ver con la volubilidad de los gustos, sino que se trata de incorporar unos valores significativos para el usuario, haciendo el diseño un componente estratégico del proceso innovador”.Por ejemplo el teléfono móvil “Razr“de Motorota. Acordaron desarrollar un nuevo producto a partir de una idea de diseño: hacer el teléfono más plano, como pedían los consumidores. El diseño era tan radical que el departamento de I+ D tuvo que desarrollar componentes que hicieran posible el producto final, como una nueva tecnología del teclado… Se convirtió en el teléfono más vendido del mundo.“El mundo educativo y las asociaciones de diseño e innovación han de favorecer la comprensión del diseño en la formación empresarial y de los aspectos empresariales en la formación de los diseñadores. También deben generar información que permita a las empresas justificar su inversión en diseño.      

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